Donde veo cetáceos en el Mediterráneo
¿Por qué mar abierto y no costa?
En nuestras expediciones de avistamiento, zarpamos desde el puerto de Palamós o Mallorca y adentramos en mar abierto, lejos de la costa, rumbo rumbo a algunas de las zonas más ricas en vida del Mediterráneo Occidental, como el Golfo de León, Liguria o el norte del Mar Balear.
Estas aguas son especiales porque en ellas ocurre un fenómeno único: las corrientes frías y ricas en nutrientes que entran desde el Atlántico por Gibraltar ascienden en determinadas áreas gracias a los cañones submarinos y a los vientos dominantes del norte. Este afloramiento de nutrientes, combinado con la luz del verano, genera una explosión de vida microscópica —fitoplancton y zooplancton— que sostiene toda la cadena alimentaria marina.
El resultado es uno de los ecosistemas más vivos y productivos del Mediterráneo, capaz de alimentar incluso a gigantes como el rorcual común, que puede consumir hasta dos toneladas de alimento al día.
Por eso navegamos mar adentro: porque es allí donde las posibilidades de encontrar cetáceos y presenciar la vida marina en estado puro aumentan de forma extraordinaria.
¿QUE ESPECIES SOLEMOS ENCONTRAR?
Delfines listados
Stenella coeruleoalba
Cuerpo estilizado con líneas oscuras que recorren sus flancos, lo que le da su nombre. Es rápido, activo y suele moverse en grandes grupos, saltando y acompañando al barco.
Delfines comunes
Delphinus delphis
Cuerpo estilizado con un patrón en forma de reloj de arena en los costados (amarillo y gris claro). Presenta un hocico alargado y fino.
Cachalotes
Physeter macrocephalus
Reconocible por su enorme cabeza cuadrada (que ocupa casi un tercio del cuerpo) y su piel arrugada.
Calderones
Globicephala melas
De cuerpo oscuro y compacto, con una aleta dorsal redondeada muy característica. Se mueve en grupos familiares muy unidos, con un comportamiento tranquilo en superficie.
Rorcuales comunes
Balaenoptera physalus
Segundo animal más grande del planeta. Tiene el cuerpo alargado y estilizado, con un dorso gris oscuro y vientre blanquecino.Su enorme cuerpo emerge lentamente antes de desaparecer mostrando su cola para sumergirse de nuevo hacia las profundidades.
La variedad hace cada salida distinta y emocionante. Además de las especies principales, también encontramos zifios, tortugas, delfines mulares, peces luna y atunes...
Si tienes interés en saber más, he recopilado todos los detalles y curiosidades de las especies que hemos encontrado en un documento especial.
Descargar Folleto de EspeciesCuándo tengo más posibilidades
Esto es lo que he observado desde la cubierta del Verdera:
1. Días de mar en calma
Cuando la superficie del agua está lisa, es mucho más fácil detectar movimientos o señales en distancia.
2. Uso de prismáticos
Ver a lo lejos una aleta o una respiración rompe la monotonía del horizonte y marca el inicio de algo especial.
3. Sin rumbo fijo
No tenemos rutas estrictas. El patrón elige rumbo según las condiciones del mar, el viento y lo que intuimos que puede haber más adelante.
UN DÍA REAL EN LA EXPEDICIÓN
Navegar a bordo del Rafael Verdera es algo único y que recomiendo a todo el mundo. Cuando comienza el día se revisan la condiciones de viento y mar, la meteorología y se planifica la navegación.
Durante la travesía, el objetivo es navegar por zonas del Mediterráneo donde las condiciones son favorables para la presencia de cetáceos. Siempre hay turnos de observación en cubierta, atentos al horizonte para detectar soplos, movimientos o cualquier señal en superficie.
Todos colaboramos en las labores del barco, tanto en las maniobras como en las guardias, y participamos en la preparación de la comida.
¡Y también pescamos!
Pero lo más emocionante es cuando alguien observa algún cetáceo. Es alucinante poder acercarnos a ellos sin molestarles y sin interferir en su comportamiento.
El día transcurre entre navegación, observación y vida en el barco, terminando normalmente con la puesta de sol, la cena a bordo y el descanso.


