voluntariado

Vive a bordo y recibe exclusivos bonos para nuestras singladuras.

Tras la temporada de navegación, llegan los trabajos de mantenimiento.

Embárcate como voluntario y vive la experiencia.
¿Vives en Mallorca? Si vives cerca de nuestro puerto de invernaje y no necesitas alojamiento, te llevas 15€ por día de trabajo realizado de voluntario (mínimo 10 días, no necesariamente seguidos).

Requisitos para ser voluntario

Requisitos para ser voluntario


• Cualquier persona a partir de 16 años puede acceder a nuestro programa de voluntarios y ayudar en las tareas a bordo. • Pedimos un periodo mínimo de 10 días, con la participación de una jornada laboral de 5 días a la semana (horario a establecer). • El programa con pernoctación a bordo está disponible en los meses de febrero, marzo y abril. • Realizar el proceso de inscripción y pasar el proceso de admisión. • Depósito de 400€ • Seguro obligatorio
Ventajas de ser voluntario

¿Qué recibes a cambio?


• La experiencia de vivir a bordo del velero más antiguo de la flota española. Alojamiento a bordo. Formación en el mantenimiento de un buque histórico. • Vivir nuevas experiencias en una casa flotante en el centro de Palma de Mallorca. Tarjeta regalo por cada periodo de 10 días. Diploma

*Lo más probable es que el barco no navegue durante este periodo*

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RAFAEL VERDERA

UNA ESCUELA DE MAR Y VIDA

Sube a bordo del Rafael Verdera y forma parte de algo más grande. Nuestro programa de voluntariado ofrece una experiencia única donde aprenderás a navegar, a cuidar del velero más antiguo con pabellón español, y a convivir con una tripulación que vive por y para el mar.

El Rafael Verdera no es solo un barco: es un maestro flotante. Aquí se aprende haciendo, sintiendo, viviendo. Desde cómo hacer un nudo marinero hasta entender los ritmos del viento y el lenguaje del mar. Cada tarea, por pequeña que parezca, forma parte de algo más grande. El velero te enseña con paciencia: a trabajar en equipo, a confiar, a respetar los tiempos de la naturaleza. No hay clases, pero cada jornada es una lección. Y tú, parte esencial de la tripulación.

Cada tabla lijada, cada cabo trenzado, cada vela izada… se convierten en acto de amor por el mar y por la historia que este barco representa. No se trata solo de reparar o mantener. Se trata de construir con sentido, de devolverle al velero parte de lo que nos da: refugio, aprendizaje, libertad. Aquí, las manos no solo trabajan; también conectan, sueñan y dejan huella.

Aquí no hay espectadores. Cada jornada es una lección de marinería, sostenibilidad y vida compartida.

Participarás en las maniobras, en el mantenimiento, en las guardias, y también en los momentos de calma, cuando solo se escucha el viento entre las velas.

Este no es un voluntariado cualquiera: es una travesía vital donde dejar huella y llevarte mucho más de lo que das.

Preguntas frecuentes

¿Necesito experiencia previa y formación?

No, no es necesario tener experiencia previa ni formación náutica para participar en el voluntariado.

Lo importante es la actitud: ganas de aprender, de convivir y de implicarse en la vida a bordo. El trabajo se adapta al nivel de cada persona y siempre se explica y acompaña. Aquí no se espera que sepas hacerlo todo, sino que tengas interés en entender cómo funciona un barco y el día a día que lo sostiene.

Quien llega con experiencia puede profundizar más; quien llega sin ella, poco a poco y con sentido.

El voluntariado se desarrolla principalmente en torno al mantenimiento del barco. En estas fechas pasamos la mayor parte del tiempo en puerto y suele coincidir con el periodo de dique seco, un momento clave para cuidar la obra viva.

El día a día sigue una rutina clara. El orden y la limpieza son esenciales, y el trabajo se organiza sobre una base aproximada de seis horas diarias. No es un horario improvisado: hay estructura, constancia y atención al detalle, porque así es como se cuida un barco de este tipo.

Una vez finalizada la jornada, cada persona dispone de total libertad para su tiempo personal, ya sea a bordo, en los espacios comunes, o en tierra. Eso sí, hay normas que no se negocian: si la noche se alarga en la taberna, puede tocar quedarse en tierra. El barco tiene sus tiempos, y no espera.

Todas estas pautas las define y coordina el capitán, siempre en función del momento del barco, del equipo y de la convivencia a bordo.

No os vamos a mentir: es uno de los momentos más laboriosos del año y en los que hay que hilar más fino.

Habrá mucho trabajo de lija y pintura. Es exigente y cansa, pero también ofrece algo difícil de encontrar en otro contexto: la oportunidad de ver cómo está construido un barco de 1841, reconocer sus elementos estructurales y aprender su nomenclatura.

Como en el resto del voluntariado, cada persona se implica según su experiencia y capacidades, siempre bajo supervisión y siguiendo una rutina clara. El dique seco exige constancia, cuidado y respeto por los tiempos del barco, pero también es una de las mejores oportunidades para conocerlo de verdad.

El programa incluye alojamiento a bordo, acompañamiento y supervisión constante durante las labores, aprendizaje práctico ligado al mantenimiento y a la vida en el barco, y la participación real en el proyecto, siempre dentro de un marco organizado y con criterio.

No es un programa turístico ni una experiencia pensada para el ocio. Es una oportunidad de formar parte del barco durante un tiempo, aprender desde dentro y convivir con el equipo en un entorno real y exigente.

El programa incluye:

  • Ropa de cama
  • Toalla
  • Acompañamiento y supervisión diaria
  • Aprendizaje práctico a bordo
  • Participación real en el proyecto
  • Diploma

El voluntariado se centra principalmente en el mantenimiento y la preparación del barco para la temporada.

Durante estas fechas lo más habitual es que el barco no navegue, ya que se encuentra inmerso en trabajos de puesta a punto, varadero y organización general. Es una fase necesaria y fundamental para que todo funcione cuando llegue el momento de salir al mar.

Aunque el foco está en el mantenimiento, la experiencia va más allá de “hacer trabajos”: se participa en la vida diaria del barco, en la convivencia del equipo y en el aprendizaje real de cómo se prepara y se cuida una embarcación antes de la temporada.

No. El programa de voluntariado no incluye pensión completa.

Se comparten las comidas básicas del día a día a bordo, dentro de una convivencia normal de barco, pero no se trata de un régimen de pensión completa ni de un servicio organizado como tal. Cada persona es responsable de su alimentación fuera de ese marco y de sus gastos personales.

De forma opcional, existe la posibilidad de optar por un rancho marinero por 12 € diarios, pensado como una comida sencilla, compartida y acorde a la vida a bordo.

El voluntariado no está planteado como una experiencia de alojamiento y manutención, sino como una participación real en el proyecto y en la vida del barco, con todo lo que eso implica.

Gracias por llegar hasta aquí

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vive la experiencia

Todo está listo para zarpar.

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